El huracán Isaac acecha Florida

Apunta su fuerza a Nueva Orleans, 7 años después de Katrina, cuando murieron 1.800 personas, en la tormenta más costosa para Estados Unidos.

Residente de Tampa preparan barreras por posibles desbordes. (AFP) AFP

La tormenta tropical Isaac tenía hoy a Florida perturbada con ventarrones y lluvias, acechando Tampa, donde mantiene en vilo a la Convención Nacional Republicana, mientras avanza al noreste del Golfo de México apuntando su fuerza a Nueva Orleans, 7 años después de Katrina.

Los últimos reportes meteorológicos advertían que el trayecto de este ciclón que desde la semana pasada amenaza con convertirse en huracán se dirige ahora a Luisiana.

El informe de esta mañana del Centro Nacional de Huracanes señala que Isaac se localiza en el Golfo de México a 290 km al suroeste de Fort Myers, en Florida, y a 650 km al sureste de la desembocadura del río Mississippi, con vientos de 100 km/h y trasladándose hacia el oeste noroeste a 22 km/h.

Su ojo apunta específicamente a Nueva Orleans, la ciudad que el 29 de agosto de 2005 recibió a Katrina con vientos máximos sostenidos que superaban los 178 km/h -categoría 3 en la escala de cinco niveles Saffir-Simpson- para convertirse en el huracán más mortal, cobrando más de 1.800 vidas, y en el más costoso de Estados Unidos.

Isaac viene viajando desde el martes pasado, cuando empezó su impredecible recorrido por las Antillas Menores en el Caribe, amenazó a Puerto Rico para luego esquivarla por el sur y amenazar con convertirse en huracán antes de llegar a la isla la Hispaniola, que comparten República Dominicana y Haití.

LLegó a Haití con pronósticos de que tocaría tierra y probablemente se debilitaría. El ciclón salió intacto de esta nación abatida por el terremoto de 2010 pero dejando 7 muertos allí y dos en República Dominicana para continuar su camino a Cuba.

Atravesó esta isla durante cinco horas el sábado, causando únicamente daños menores en carreteras, viviendas, tendidos eléctricos y cultivos.

Los vientos del centro del ciclón se extienden hasta por 335 km, por lo que se sienten antes y después del paso del fenómeno por una zona poblada, tal como lo vivió el sur de Florida, especialmente en el área de Miami, este fin de semana.

En Miami hubo tormentas esporádicas el sábado y el domingo vientos fuertes sostenidos con lluvias que obligaron la cancelación de más de 400 vuelos desde y hacia el aeropuerto internacional de la ciudad, además del cierre de escuelas y edificios públicos para hoy.

Cuando azotaba los Cayos de Florida el domingo en la noche, el Centro Nacional de Huracanes (CNH) indicó que ahora la tormenta se dirigía hacia Luisiana (sureste de EEUU), lo que provocó la declaración del estado de emergencia -ya vigente en Florida, dónde se postergó para el martes la Convención Nacional Republicana-, además de Alabama y Misisipí, con costas en el Golfo de México.

“Una advertencia de huracán implica que se esperan condiciones de huracán en algún lugar en el área de aviso”, afirmó el NHC. “Las preparaciones para proteger la vida y las propiedades deben realizarse rápidamente hasta verse completadas”, agregó.

Ante la prevista llegada de Isaac, que se espera toque tierra el martes o miércoles en la costa del Golfo, el gobernador de Lusiana, Bobby Jindal, recomendó evacuaciones voluntarias en la zona de vigilancia del huracán, mientras que el gobernador de Alabama, Robert Bentley, ordenó evacuaciones obligatorias en los estados del sur de Mobile y Baldwin.

“Bajo las actuales previsiones, Nueva Orleans puede experimentar vientos tan pronto como el lunes por la noche, con fuertes condiciones climatológicas el martes y miércoles”, afirmó en un comunicado Mitch Landrieu, el alcalde de esa ciudad que fue devastada por el huracán Katrina en 2005.

Katrina tocó tierra a lo largo de la frontera entre Misisipí y Luisiana el 29 de agosto de 2005 y desoló a Nueva Orleans, ciudad conocida por la música de jazz, su atmósfera alegre y la cocina creole.

Aunque se ordenó evacuar a 1,4 millones de residentes y visitantes a medida que la gigantesca tormenta se acercaba, muchos no pudieron o quisieron hacerlo y se encontraron atrapados por la tormenta.

Una falta de preparación y los intentos fallidos de coordinación forzaron a los residentes a tomar refugio en los áticos para luego romper los techos y escapar al creciente nivel de agua, una situación que hoy políticos locales y el Gobierno federal intentan evitar con ruedas de prensa constantes y enérgicos llamados a la población a tomar todas las precauciones necesarias.

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