El Banco Central Europeo empuja a España a pedir el rescate

El presidente del BCE, Mario Draghi, no explicó de qué manera actuará, pero envió una fuerte señal de confianza, en especial a Italia y España. /afp

Anunció que ayudará con la compra de bonos a los países siempre y cuando pidan primero un rescate al grupo de países europeos, que exigirán más ajustes.

Mario Draghi -o cardenal Richelieu, como se dice a sus espaldas en los pasillos de las instituciones europeas-, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), cumplió hoy lo que esperaban los mercados. No movió las tasas de interés del actual 0,75% y empujó a España -y tangencialmente a Italia- a pedir un rescate.

Draghi había prometido a finales de julio que haría “todo lo necesario” para salvar el euro. Hoy dio más detalles. Su plan consiste en comprar deuda pública de los países más afectados por la crisis -no de los ya rescatados, así que irá dirigido principalmente a España e Italia- para contener el riesgo país a cambio de lo que hoy llamó “estricta condicionalidad”.

Tal y como contó Clarín el pasado 28 de julio, eso significa que en la práctica el mecanismo sería el siguiente: Madrid -o Roma en su caso- tendrán que pedir a sus socios europeos que el Mede -fondo de rescates permanente, que todavía no funciona- acuda a sus subastas de deuda. A la vez, para facilitar la tarea del Mede y bajar el riesgo-país, el BCE actuará “de forma ilimitada” en los mercados secundarios.

Es decir, que sin petición de rescate no habrá compras y ese rescate se tendrá que hacer vía el Eurogrupo, donde se sientan los ministros de Finanzas de los países del euro y donde los socios del norte de Europa exigirán a España que firme otro “memorándum”, es decir,otra lista de ajustes que vigilarán con la lupa.

Además, el BCE apuntó a que le gustaría ver al FMI controlando esos ajustes, así que el gobierno español tendrá que aguantar a quienes llamó “hombres de negro”.

Draghi sólo comprará bonos de 1 a 3 años, porque si comprara bonos a 10 años se podría entender que está financiando directamente a los gobiernos, algo que los tratados europeos prohíben y que el Bundesbank, que deplora todo este entramado y sólo quiere ver más ajustes, bloquearía.

Además, Draghi también anunció que el BCE ya no será acreedor preferente. El tecnicismo es clave, porque significa que no tendría por qué ser el primero en cobrar en caso de un default, algo que espanta a los mercados de las deudas de los países de la periferia del euro.

Y -otra medida para tranquilizar al Bundesbank- “esterilizará” la liquidez que use para comprar bonos, es decir, sacará del mercado la misma cantidad de dinero que dedique a la compra de deuda. Lo contrario podría, según el Bundesbank, disparar la inflación, algo que muchos economistas niegan mientras la economía esté en recesión o con un crecimiento anémico.

Madrid está entre la espada y la pared y apenas tiene margen de maniobra ni de negociación. Si no acepta las condiciones de sus socios a cambio de esas compras de bonos, los mercados atacarán la deuda española y el riesgo-país se hará insostenible hasta obligar al país a acudir a un rescate a la griega, con más condiciones y mucho más difícil de digerir políticamente.

Mario Draghi fue esta mañana más claro que nunca: “Ahora está en manos de España decidir qué hace“, pero el presidente español, Mariano Rajoy, ya sabe que el rescate tendrá “condicionalidad económica plena”. Draghi volvió a repetir esta mañana: “el euro es irreversible”. Lo que no dijo fue si seguirá siendo la moneda de 17 países.

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